Es difícil imaginar cómo se lo vería en la realidad: semejante posibilidad está limitada a sus allegados, a sus colaboradores y –desde ya– a los funcionarios con los que trata habitualmente. En la pantalla del televisor luce atildado, incluso elegante. Claro está que lo han maquillado –tramitación inevitable para quienes, como él, hacen de las incursiones por los estudios televisivos …