Yo no sé, no. Pedro se acordaba de un día que cayó piedra sin llover en una previa de un partido, ahí en la canchita. Pero literalmente, fueron casi dos horas de piedras cayendo y ni una gota. La canchita quedó cubierta por un manto de bolitas de naftalinas frías que parecía que no se iba a derretir nunca más. …