La violencia altamente lesiva difundida de modo acrítico a través de los medios sacude a la sociedad rosarina, que se movilizó masivamente. El crimen cruza los bulevares y alcanza a víctimas “ilegítimas” que no integran el lote de los “matables”. Ser joven, varón y de un barrio marginado, un mal negocio. Los homicidios en ocasión de robo son minoría, pero parecen todos. La desigualdad y el rol de las cárceles, fuera de debate.