Yo no sé, no. Estábamos reunidos junto al sendero de bicis, pegado al arco de cilindro que daba al oeste. De pronto, con el relato de Manuel nos comenzó a invadir una sensación de derrota.
Yo no sé, no. Estábamos reunidos junto al sendero de bicis, pegado al arco de cilindro que daba al oeste. De pronto, con el relato de Manuel nos comenzó a invadir una sensación de derrota.
La presunta “guerra contra el narcotráfico” promueve lo que dice combatir. Es una excusa para la injerencia de EEUU. Sólo militarización, sin poner la lupa sobre bancos que lavan, puertos privados y sociedades anónimas opacas.
Ni soluciones mágicas ni desesperanza. Así se presenta el escenario que indefectiblemente conduce a la caída del régimen anarcocapitalista. ¿De qué factores depende ese derrumbe que millones ansían y otros tantos niegan?
Marzo no es un mes cualquiera en la Argentina. Desde 1976, su día 24 tiene un significado enorme en la historia nacional, en tanto jornada en la que se concretó un golpe de Estado que entronizó en la conducción del país a los jefes de las Fuerzas Armadas y que fue inicio de un genocidio casi sin precedentes y sin …
Me despierto todo meado y lleno de resaca. Me duele hasta la uña del pie. Tomo aire y el olor me da una arcada. Tengo que levantarme. Pongo los pies en el suelo, está frío.
Yo no sé, no. Manuel llegó esa tarde de marzo hasta la esquina de Riva y Crespo a decirnos que tanto su limonero como los dos que estaban frente a la Santa Isabel estaban cargados de limones. Para él eso era un buen augurio.
El cambio que intenta el régimen anarcolibertario no es sólo económico. Tras la mascarada del orden se encubre una virtual desregulación del delito organizado. “El Estado es peor que la mafia”, supo decir el actual Presidente.
No son pocas las voces que advierten que la violencia narcocriminal que azota a Rosario se ve favorecida por el abandono del Estado de los barrios más humildes, donde las bandas delictivas reclutan soldaditos y sicarios de cada vez más corta edad y cada vez menos posibilidades de encontrar otra salida a su realidad de pobreza y marginación social. “Ahora …
Voy de Burzaco a Capital. El tren tiene un aire de desconsuelo por las noches. Todos llevamos el día desarmado en el corazón. Ya son las nueve.
Yo no sé, no. “De ahora en más las mañanas serán frías como las orejas de mi gato”, sentenció Manuel a las 7 de la mañana. José, que venía de la panadería, agregó: “Y con un viento bastante fuerte, un viento despeinador”.