Todos los ojos, como fichas, puestos en aquella niña de cabello castaño. Un cuerpo pequeño, concentrado, como el de la mayoría de las gimnastas de su edad. Sin embargo, en ella había una diferencia: tenía la firme convicción de ser la mejor de su tiempo, pasar a la historia y recibir, por fin, ese amor tan reticente que le insinuaba …