Lecturas
Enero, 1977
Me acuerdo del calor. Las mañanas ardientes de la selva, esquivando, disparando, corriendo, corriendo, corriendo. El superior no hablaba español: ¡Stop! ¡Run! ¡Shoot! Esa locura de monosílabos rapaces, puntiagudos. Era la expresión de la locura, un nervio, una cuerda vocal primitiva que ordenaba amenazando.