El equipo al hombro
Yo no sé, no. Pedro recuerda cuando al barrio llegó un vago de espalda ancha que al poco tiempo se integró al grupo de amigos para el fútbol. Le enseñamos a pararla de pecho porque el loco tenía una superficie toráxica como para dormir media docena de pelotas a la vez. Y para entrar algun lado, principalmente a los bailongos, él se …









