Que no vuelvan más
Las elecciones ofrecen una oportunidad –acaso la última– para que la Argentina interrumpa de una vez y para siempre el histórico carácter pendular que la hace oscilar entre un modelo de Nación desarrollada y otro de rapiña.
Las elecciones ofrecen una oportunidad –acaso la última– para que la Argentina interrumpa de una vez y para siempre el histórico carácter pendular que la hace oscilar entre un modelo de Nación desarrollada y otro de rapiña.
Entre debates y despedidas, Alberto Fernández señala el tropezón que pegó la Argentina con un modelo de ajuste y exclusión. El fuego inflacionario sigue desmadrado por el arrebato de Chispita después de las Paso.
Camino a las elecciones del 27, a Cambiemos se le cae la careta. Macri anda de gira promocionando “logros”, mientras las noticias de cierre de empresas y despidos le tapan la boca. En Rosario, la desocupación trepó al 15%.
Yasky pateó el tablero sindical en el Congreso de la CTA al plantear la unificación con la CGT. La estrategia obrera frente a la crisis neoliberal. Obvias resistencias y el debate sobre lo que viene.
Parece difícil eludir la trampa para osos del establishment, que impone su agenda a la política. No es la estabilidad de “los mercados” lo primero que debe garantizarse.
Pasó con Carlos Menem y con Fernando de la Rúa. Sus sostenedores y cómplices luego los demonizaron, salvaguardando el plan perpetuo de saqueo. El peronismo, reciente vencedor, no debe hacer caso a ese canto de sirenas.
Prepare el mate compañero. A pocos días de las primeras elecciones decisivas del año, podemos charlar en confianza. Con la advertencia de siempre, renovada: nuestros análisis no tienen la intención de generar acuerdos, sino de ayu
El contrapunto entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos era obvio, esperable. Habrá que ver si algunos artilugios de Macri tienen efecto electoral. El peronismo interpeló a un abanico mucho más amplio, y en clave paz y amor
Leche que no es leche, rutas que no son rutas, obras públicas virtuales, estabilidad monetaria ficticia. Alberto y Cristina, corren el velo de las principales patrañas de un régimen al que sólo sostienen el blindaje mediático.
El tablero de un TEG lleno de fichas de todos los colores voló por los aires ante una simple acción de Cristina Kirchner: abrir la ventana. El viento se encargó del resto. Lo que viene es gobernar tras el paso del Atila apátrida.