El fantasma y la opereta
Diputados cerró el juicio político a Marcelo Sain, porque no se puede destituir a un ex ministro. Sigue en pie la acusación en el MPA, que para castigarlo en la OI analiza su actuación en el Ejecutivo.
Diputados cerró el juicio político a Marcelo Sain, porque no se puede destituir a un ex ministro. Sigue en pie la acusación en el MPA, que para castigarlo en la OI analiza su actuación en el Ejecutivo.
Los promotores de la salida de Sain van por su alejamiento, también, del cargo en el órgano que realiza investigaciones complejas. De los narcos a las cuevas. Denuncias por “militancia profundamente peronista”.
Las consecuencias políticas de las acciones del ministro de Seguridad provincial Marcelo Sain y una disputa de poder que aún no se resolvió. Audios privados, pruebas públicas, y una saturación de operaciones diarias.
Nuevas evidencias comprometen a Traferri, a quien “no lo pueden tocar” sin pasar por Serjal y Ponce, ambos presos. Timba ilegal y puerto seco. Si elige a los fiscales, renuncia a los fueros.
El Senado rechazó el desafuero de Traferri, y de ese modo impidió que ejerciera su defensa jurídica. Dos fiscales habían pedido que le quitaran la inmunidad de proceso para acusarlo como organizador de una red de juego clandestino
El ventilador del ex fiscal Ponce Asahad, señalamientos precisos y advertencias difusas. La división de poderes y su implementación práctica en la provincia. ¿Interna peronista o comienzo del fin del poder transversal en Santa Fe?
Un jefe policial ansioso reprendido por Whatsapp, la intervención a la Unidad Regional de San Lorenzo y una fuga facilitada ponen en escena la reacción a la nueva conducción de Seguridad.
El acuerdo Lifschitz-Traferri para ensuciar la transición a través del presupuesto y la caída de oficiales como cómplices de Alvarado lucen como caras de una misma moneda. Tensiones por el control de la Policía y sus negocios.
Mientras no consigue que el Frente Progresista responda si están los recursos para pagar sueldos y aguinaldos, Perotti enfrenta, antes de asumir, una sociedad entre el gobernador Lifschitz y el senador Traferri.
La jugada de Lifschitz y sus ¿inesperados? aliados con la que logró media sanción para el Presupuesto –contra la voluntad de Perotti– con el voto de 6 legisladores justicialistas, fue tomada casi como una declaración de guerra.