Macri sigue el guión del Comando Sur
Cambiemos está más ocupado en congraciarse con el Pentágono que en reprimir la protesta social con las FFAA, para lo cual le bastan Gendarmería, Prefectura y las policías provinciales y Federal.
Cambiemos está más ocupado en congraciarse con el Pentágono que en reprimir la protesta social con las FFAA, para lo cual le bastan Gendarmería, Prefectura y las policías provinciales y Federal.
El Eslabón buscó por todos los medios comunicarse con Rodrigo López Molina, para escuchar qué tiene para decir sobre el escándalo de los aportes de campaña que envuelve a su partido.
Mientras Macri pontifica sobre los beneficios de bancarizar los recursos de financiamiento de las campañas políticas, Cambiemos fue la única fuerza mayoritaria de Santa Fe que en 2017 todos los aportes privados en efectivo.
En medio del escándalo por los aportantes truchos de la campaña del PRO bonaerense, El Eslabón puso el foco en Santa Fe y Rosario y encontró numerosas irregularidades. Roy López Molina prefirió el silencio.
Mientras en el mundo se desarrolla una guerra comercial sin precedentes en más de medio siglo, el gobierno de Macri ignora ese escenario y desquicia la economía sólo para cerrar su ciclo de negocios, que pagarán tres generaciones.
Tras la crisis autoprovocada, Cambiemos y Macri descartaron la política. Pese a los llamados al diálogo y la ampliación de “la mesa chica”, para cumplir con el FMI y profundizar el ajuste, el camino es el apriete y la represión.
La vuelta al FMI está supeditada a una profundización del programa económico de Cambiemos: más deuda, flexibilización laboral, privatización total o parcial del sistema jubilatorio, apertura comercial y recorte del gasto público.
El cinismo de Cambiemos no tiene límites. En el Congreso, Macri ni habló del genocida Menéndez, y tiene sus vergonzosas razones. La oposición haría bien en poner al tope de su agenda el reclamo de libertad a los presos políticos.
Ni Durán Barba puede disimular el desgaste del régimen, y sólo el blindaje mediático sostiene la ficción de un Macri con iniciativa. Cambiemos ya siente la presión que ejercen los gremios y un peronismo que apuesta por la unidad.
El gobierno apunta los cañones al sindicalismo que, junto a los movimientos sociales, volverá a ganar las calles con una marcha contra las políticas económicas del macrismo el próximo 22 de febrero.