La pelea por el reparto de la torta
Para que los salarios le ganen a los precios, la actual situación social de la Argentina, en medio de la pandemia, requiere la firme decisión política de afectar intereses de grandes empresas.
Para que los salarios le ganen a los precios, la actual situación social de la Argentina, en medio de la pandemia, requiere la firme decisión política de afectar intereses de grandes empresas.
Las primeras medidas del Frente de Todos apostaron a la recuperación y marcaron diferencias con el gobierno anterior. La exclusividad y la dilatación del tema deuda puede retrasar el difícil recorrido por revertir la devastación,
La coyuntura del país está atravesada por la negociación con el FMI y demás acreedores. Mientras el gobierno busca atender los compromisos externos engordados por el macrismo, afronta los problemas de la economía doméstica.
Con el legado espantoso del macrismo a cuestas, Fernández toma medidas con especial atención en sectores vulnerables. Tras la ley de emergencia, el gobierno ahora apuesta a un decreto de suba salarios y acuerdo de precios.
Desempleo arriba de los dos dígitos, pobreza en alza, año y medio consecutivo de caída fabril, cierre de empresas y comercios, la mayoría pymes y pequeños negocios, inflación supermercado del 65%: huellas de un balance negativo.
En default político y en medio de agitadas jornadas financieras, el gobierno insiste en responsabilizar a la oposición por el agravamiento de la crisis que castiga a las mayorías desde mucho antes de las elecciones primarias.
Trece gobernadores le pidieron a la Corte que frene el “plan alivio” de Macri, costeado en parte con recursos provinciales. Santa Fe estima que le ingresarán 4 mil millones menos. El dilema de la frazada corta.
Parece difícil eludir la trampa para osos del establishment, que impone su agenda a la política. No es la estabilidad de “los mercados” lo primero que debe garantizarse.
Las políticas neoliberales de ajuste sumieron a la Argentina en la recesión y la llevaron al podio de los rankings regionales y mundiales de desempleo, caída del salario, pobreza, industricidio y endeudamiento externo.
La caída en el poder adquisitivo de los salarios y la pérdida de trabajo repercuten en hábitos de consumo. En Rosario, la desocupación llegó al 15 por ciento, según un informe privado difundido esta semana.