El fin de la convivencia social
El resquicio que aún sobrevivía de la democracia liberal instaurada en 1983 fue sepultado por un trío de miserables cortesanos del poder real. Una jugada que despertó del letargo a un peronismo adormilado.
El resquicio que aún sobrevivía de la democracia liberal instaurada en 1983 fue sepultado por un trío de miserables cortesanos del poder real. Una jugada que despertó del letargo a un peronismo adormilado.
El Batallón Nesquik, con su amenaza de ser el “brazo armado” de La Libertad Avanza (LLA), trajo al presente aquel viejo axioma de Marx acerca de cómo se repite la historia.