El año que viene
Yo no sé, no. Laura estaba re contenta. Faltaba poco para que terminara el año. Había cumplido una promesa que se había hecho a sí misma: vencer el miedo. El miedo a lo profundo, a lo desconocido, a eso que no se ve. Lo venció en
Yo no sé, no. Laura estaba re contenta. Faltaba poco para que terminara el año. Había cumplido una promesa que se había hecho a sí misma: vencer el miedo. El miedo a lo profundo, a lo desconocido, a eso que no se ve. Lo venció en
Yo no sé, no. Graciela, apareció con la información de que la prima iba a dar a luz en cualquier momento y que ella iba a ser la madrina. Así que decía: “Cuando mi prima dé a luz, yo voy a nacer como madrina. Laura se apareció una
Yo no sé, no. Faltaba poco para las fiestas y en el barrio, para cualquier cosa, había que hacer fila, había que hacer cola. Mabel, por ejemplo, hacía cola para comprar pan para los sándwiches de miga.
Yo no sé, no. Cayeron cuatro gotas y dos sapitos o ranas al toque se pusieron a cantar. Y la Rosa se puso como loca porque había ido a la peluquería y tenía un corte novedoso, suelto, y con la humedad se le iba a arruinar.
Yo no sé, no. Mabel, una noche, cuando vio una banda de bichitos de luz, luciérnagas, como nunca en el barrio, se le prendió la lamparita y le dijo a Graciela: “Hay que ir a comprar lámparas de colores antes que aumente.
Yo no sé, no. Graciela, esa tarde, se había ido hasta la carpa de los gitanos. Los que estaban por Vera Mujica y Centeno. Y que sería la última vez que estarían ahí porque iban a abrir las calles y ya no regresarían.
Yo no sé, no. Manuel, esa semana, subía hasta Vera Mujica y Biedma a poner una carta en el buzón que estaba ahí cerquita. Era la primera que escribía, se lo había enseñado la maestra para que se manden entre los compañeros.
Raúl le preguntaba a Carlos si sabía bien el recorrido del 53. Sabía que cruzaba Pellegrini, y le consultaba si lo dejaba cerca del Sol de Mayo. Para los días en que pintaba una chupina, faltar era pegarse un faltazo al colegio.
Yo no sé, no. Manuel vino agarrándose la pierna y dijo: “Estaba entrando arena y en el anteúltimo balde salté mal la zanja y chau”. Y agregó: “Se ve que tengo el tendón vulnerable, como Aquiles”.
Mónica estaba estudiando el origen de las civilizaciones. Iba más adelantada que nosotros y le gustaba la historia. Estaba empeñada en saber si en aquella China había distintas tribus con identidades diversas o si era una sola.