Que no vuelvan más
Las elecciones ofrecen una oportunidad –acaso la última– para que la Argentina interrumpa de una vez y para siempre el histórico carácter pendular que la hace oscilar entre un modelo de Nación desarrollada y otro de rapiña.
Las elecciones ofrecen una oportunidad –acaso la última– para que la Argentina interrumpa de una vez y para siempre el histórico carácter pendular que la hace oscilar entre un modelo de Nación desarrollada y otro de rapiña.
La falsedad es de los insumos básicos de Cambiemos, y en los últimos días fue usado en modo grotesco. Macri, Peña, Frigerio, salieron al cruce del jaque opositor blandiendo resonantes sanatas que, sin embargo, muchos aún compran.
La cuerda que Macri y Aranguren pensaron poder tensar hasta el infinito ya se muestra como un frágil hilo a punto de cortarse. El gobierno se ve sacudido internamente por el efecto de sus brutales tarifazos.
El régimen que gobierna a la Argentina desde diciembre de 2015 realmente quiere cambiar de raíz la matriz que desde 1945 persiste en construir un modelo de Nación soberana. Bolivia, la contracara de Aranguren.
Macri habla de energías renovables pero se centra en las tradicionales. El autoabastecimiento deja paso a los negocios. Represas con menos generación, venta de acciones en Metrogas y reducción en la producción de hidrocarburos, un