Paco
El hombre camina sobre las piedras que mojan las olas. Lo vi hace dos días y me sorprendió porque andaba en calzoncillos y con una camisa gastada, siempre mirando hacia abajo y, de vez en cuando, agachándose a juntar algo que no a
El hombre camina sobre las piedras que mojan las olas. Lo vi hace dos días y me sorprendió porque andaba en calzoncillos y con una camisa gastada, siempre mirando hacia abajo y, de vez en cuando, agachándose a juntar algo que no a
Camila soñó que estaba escalando una montaña con una mujer vieja a la que no lograba identificar. En un momento se encontraban con un peldaño más alto que el resto. Camila lo trepaba y se daba vuelta para ayudar a la mujer.
El calor es penetrante en Santa Fe en este diciembre del 66. Hugo conversa con canillitas mientras espera la balsa. Con algo de demora asoma la embarcación que reduce la marcha hasta ubicarse en el muelle lindante al Club Regatas.
La última vez que fuimos al bosque lo hicimos colgados de un tren de carga, agarrados fuertemente, sacudiéndonos con él. Mientras atravesaba veloz y ruidosamente el puente de hierro, pensamos que nos arrancaría el brazo y que mori
De vez en cuando, me velo. Preparo mi cajón, me acomodo dentro. Elijo mi ropa preferida y abro la sala. A cada invitado, le he confiado una fantasía distinta. Llegan peleando mis padres, no saben cuál de los dos me dejó morir. Dic
Detenerse en el principio, a modo de prólogo, implica preguntarse cómo aparece un nuevo amigo en la vida de cualquier persona. En este caso, el hecho, librado al azar de la Historia, señala cierre e inicio de la adolescencia. Ade
Fue el viernes 10 de abril de 1992 y en la provincia mediterránea, esa noche vencimos a Banco de Córdoba y ascendimos a la máxima categoría del básquet nacional, donde tuvimos doce temporadas.
Era una madrugada muy oscura, y sólo los refucilos, de vez en cuando, me mostraban la huella. El barro se pegaba a las patas de mi moro, hacía la marcha lenta. De repente, las fugaces iluminaciones de la tormenta me dijeron que no
Se despierta y él no está en la cama. Roza la sábana fría. Se levanta. Corre la puerta entreabierta. Él está sentado con los pies sobre la tierra húmeda de la zanja. Se sienta a su lado y le pone la mano en la espalda. Él no se mu
Sábado de enero en Isla Verde. Venían de una jornada de sol, asado y mates a la sombra de un sauce del Paraná Viejo y hacían escala en este parador situado al norte de esa porción de tierra inundable conocida como La Invernada. Al