Que no vuelvan más
Las elecciones ofrecen una oportunidad –acaso la última– para que la Argentina interrumpa de una vez y para siempre el histórico carácter pendular que la hace oscilar entre un modelo de Nación desarrollada y otro de rapiña.
Las elecciones ofrecen una oportunidad –acaso la última– para que la Argentina interrumpa de una vez y para siempre el histórico carácter pendular que la hace oscilar entre un modelo de Nación desarrollada y otro de rapiña.
Entre debates y despedidas, Alberto Fernández señala el tropezón que pegó la Argentina con un modelo de ajuste y exclusión. El fuego inflacionario sigue desmadrado por el arrebato de Chispita después de las Paso.
El reparto de la publicidad oficial siempre fue discrecional. Sin embargo, el macrismo instauró la pautocracia, que condiciona conciencias y disciplina a todo el dispositivo de blindaje informativo.
Camino a las elecciones del 27, a Cambiemos se le cae la careta. Macri anda de gira promocionando “logros”, mientras las noticias de cierre de empresas y despidos le tapan la boca. En Rosario, la desocupación trepó al 15%.
El fin del ciclo macrista muestra al gobierno de rodillas ante el FMI, cuyas recetas ajustadoras hundieron a millones de argentinos en la pobreza y la indigencia. La inflación del súper en Santa Fe llegó al 75% anual.
Factores de poder internos y externos convergen como máximos responsables de los incendios en un área que suministra el 20 por ciento del oxígeno al planeta. El objetivo: dominar el corazón verde de Sudamérica y partir Brasil.
Parece difícil eludir la trampa para osos del establishment, que impone su agenda a la política. No es la estabilidad de “los mercados” lo primero que debe garantizarse.
Pasó con Carlos Menem y con Fernando de la Rúa. Sus sostenedores y cómplices luego los demonizaron, salvaguardando el plan perpetuo de saqueo. El peronismo, reciente vencedor, no debe hacer caso a ese canto de sirenas.
Macri extorsionó al electorado que lo castigó en las urnas y ratificó el rumbo del modelo neoliberal, mientras alentó otra brusca devaluación. Luego pidió perdón y anunció beneficios que serán diluidos por el aumento de precios.
Los tonos, contenidos y señales de los mensajes emitidos por gobierno y oposición desde el mismo domingo de las Paso a la noche exponen, entre tanta otra data, una gran paradoja política: los supuestos cultores del diálogo, el con