El avance más bestial
El 2026 estará marcado por el desfinanciamiento de la educación pública y el desmantelamiento del sistema de enseñanza. El apoyo de Pullaro es clave para que el plan de Milei se consolide.
El 2026 estará marcado por el desfinanciamiento de la educación pública y el desmantelamiento del sistema de enseñanza. El apoyo de Pullaro es clave para que el plan de Milei se consolide.
La denuncia de irregularidades en transferencias del gobierno provincial a organizaciones evangelistas sigue sin definiciones ni mayores comentarios. El diputado Rabbia insiste que el destino de $4 mil millones “es inexplicable”.
El presupuesto 2026 para el gobierno de la provincia de Santa Fe es de 14 billones 125.704 millones 195 mil pesos. Una cifra de catorce números, nada menos.
Concentración y subsidio a los poderosos: la pauta oficial de la provincia de Santa Fe, en un halo de misterio desde que asumió el gobernador Pullaro, parece seguir alimentando los negocios de los grandes monopolios mediáticos.
El ministro de Educación de la provincia, José Goity, fue abucheado públicamente ante más de dos mil asistentes a un congreso. No es la primera ni será la última vez que la docencia le expresa su malestar por los bajos salarios.
El “fin del kirchnerismo” no deja de decretarse, pero sigue sin verificarse en las urnas, en las que el reagrupamiento gorila en favor de los libertarios fue una de las novedades más salientes.
Desde que asumió, el gobernador Maximiliano Pullaro busca dividir al magisterio, desacreditando a la organización sindical docente. Una estrategia para sostener el ajuste en la educación pública.
Organizaciones sociales y sindicales visibilizaron la situación en los barrios donde “el hambre golpea cada vez más y los comedores comunitarios no dan abasto”. En sede de Gobernación cocinaron guisos para los manifestantes.
Un informe de la Ctera alerta sobre el presupuesto 2026 y lo proyectado para el sistema. Sin fondos para las escuelas técnicas, becas, infraestructura, salarios docentes y comedores escolares.
En la carrera a las urnas de octubre, mileístas y pullaristas se batieron a duelo musical pero coincidieron en bajarle el tono a sus disputas legislativas para frenar la corriente opositora más enérgica.