Como dos chicos perdidos
Los Dávilas parecían brillosos, prolijos, educados. Siempre vestían como reyes o príncipes. Cuando los invitaban a una fiesta de cumpleaños, llegaban vestidos de gala con capas y sombreros fuera de época.
Los Dávilas parecían brillosos, prolijos, educados. Siempre vestían como reyes o príncipes. Cuando los invitaban a una fiesta de cumpleaños, llegaban vestidos de gala con capas y sombreros fuera de época.