La matrix de Macri
El régimen que gobierna a la Argentina desde diciembre de 2015 realmente quiere cambiar de raíz la matriz que desde 1945 persiste en construir un modelo de Nación soberana. Bolivia, la contracara de Aranguren.
El régimen que gobierna a la Argentina desde diciembre de 2015 realmente quiere cambiar de raíz la matriz que desde 1945 persiste en construir un modelo de Nación soberana. Bolivia, la contracara de Aranguren.
Para el Sindicato de Aceiteros, los 44 despidos en Cargill obedecen a una lógica de disciplinamiento del movimiento obrero, último escollo para la aplicación de las políticas neoliberales. “Quieren romper la unión gremial”, dicen.
El traslado a la nueva alcaidía fue considerado como “un hito histórico” para la ONG Mujeres Tras Las Rejas, pero a la vez volvieron a poner en foco la necesidad de políticas públicas con perspectiva de género para las detenidas.
La tendencia se consolida. La intención de voto a favor de Lula no declina, pese a toda la artillería judicial y mediática que los poderes fácticos descargan sobre él. Por eso la derecha se juega todo a la vía judicial.
Alan Funes fue acusado por un homicidio, dos tentativas, asociación ilícita, amenaza, abuso, tenencia y portación ilegal de armas. Su figura reúne las condiciones de decenas de pibes de vida tan intensa como corta.
Nadie planifica más allá de abril, pero Macri hace chistes que vencen en junio: el Gobierno quiere llegar vivo al Mundial de Rusia. La oposición organiza la quema del mega-DNU en marzo. Susurros en Davos, gritos en la City.
Menos conocidos que el condenado torturador Miguel Etchecolatz, en Rosario más de una docena de represores de la dictadura gozan del mismo beneficio de prisión domiciliaria que el bonaerense.
El nuevo salto del dólar y el aumento de los combustibles acarrean fuertes subas de precios en bienes y servicios, justo cuando están por arrancar las paritarias y el gobierno espera que no superen el techo del 15 por ciento.
El neoliberalismo y la democracia son incompatibles. Los poderes fácticos brasileños no: van por todo, sin máscaras y con violencia. La Justicia y los medios hegemónicos ahora hacen el trabajo de los militares genocidas.
Están unidas y organizadas y eso no es una novedad. Tras la primera asamblea de mujeres, lesbianas, trans y travas debaten de cara al paro internacional a realizarse el 8 de marzo, en más de 20 países.