Los nuevos brotes
La abuela Ana, en medio de la bruma de la senilidad, reveló que su hijo desaparecido, antes de que los milicos se lo llevaran, había enterrado su biblioteca en aquel terreno de Nuevo Alberdi donde antaño había funcionado la serrer
La abuela Ana, en medio de la bruma de la senilidad, reveló que su hijo desaparecido, antes de que los milicos se lo llevaran, había enterrado su biblioteca en aquel terreno de Nuevo Alberdi donde antaño había funcionado la serrer