Hay que sacarlo todo afuera
Yo no sé, no. Ese 21, como casi todos los que eran de septiembre, nos recibía a Pedro y a mí con la frase de nuestras madres machacando en nuestras cabezas: “Lleven ropa para la vuelta, que a la tarde refresca”.
Yo no sé, no. Ese 21, como casi todos los que eran de septiembre, nos recibía a Pedro y a mí con la frase de nuestras madres machacando en nuestras cabezas: “Lleven ropa para la vuelta, que a la tarde refresca”.